Corrupción, eje de la Cumbre de las Américas
Tras anunciar los objetivos de la cumbre, en junio de 2017, Perú, como anfitrión, propuso como eje "el tratamiento de los efectos de la corrupción en la institucionalidad democrática, la gobernabilidad y los objetivos de desarrollo sostenible adoptados por la comunidad internacional en la Agenda 2030, a la luz del andamiaje normativo internacional existente", de acuerdo con el sitio web de la Representación Permanente de Perú ante la OEA.

"A partir de los resultados obtenidos en este diagnóstico, se sugerirán cursos de acción concretos para hacer frente a los problemas identificados", añadió.
El abordaje en 2018 de este problema en el continente se hace imperativo debido a que, como Transparencia Internacional subraya en la más reciente publicación de su Índice de Percepción de la Corrupción, este es “un año electoral clave para varios países de América Latina y el Caribe”, por lo que, dice la organización, “a fin de favorecer realmente los esfuerzos contra la corrupción en América Latina y el Caribe, los gobiernos deberían fomentar la voluntad política en este sentido y demostrar que tienen un compromiso sostenido y a largo plazo con las reformas para erradicar la corrupción”.
Segun on el Índice de Percepción de la Corrupción 2017, publicado en febrero de 2018, en las Américas, solo 11 países tienen más de 50 puntos dentro de un puntaje de 0 a 100 según el cual 0 es muy corrupto y 100 muy transparente. El índice clasifica 180 países por los niveles percibidos de corrupción en el sector público según sondeos con expertos y empresarios.
En tanto, Canadá, es el único país del continente dentro del top 10 mundial de poca corrupción, mientras que Estados Unidos ocupa el puesto 16, Uruguay el 23, Barbados el 25, Chile el 26, Bahamas el 28 y Costa Rica el 38. Venezuela, con 18 puntos, está en el lugar 169, a 11 posiciones del tope de peores países por corrupción entre los 180 considerados.
